
Música Electroacústica Mexicana
(4 de Agosto de 2007)
“Hablar de Música Electroacústica, Música Concreta ó Música para Cinta Magnética es hablar de precursores, de Ciencia Musical, de Tecnología y de señores en blanco y negro con corbata sentados frente a muy extrañas máquinas. Desafortunadamente hablar de Música Electroacústica también es hablar de marginalidad, desconocimiento, y para muchos, es sinónimo de antiguo y anacrónico. Y es que da la sensación de que la Música Electroacústica y sus alquimistas, se hallan atrapados entre el cielo y el suelo: no serian felices en ese cielo de la Música Clásica plagado de divinidades, pues ellos tienen un espíritu joven repleto de curiosidad, ávido de experimentación, y sobretodo, carecen de prejuicios para enfrentarse y crear a través de una máquina. Por otra parte, tampoco pueden bajar a los infiernos del Pop, ya que estos están infectados de imposturas y frivolidades, y su formación artística y su concepción de lo musical les impide operar con comodidad en este territorio, además de los restrictivos patrones del mercado a los que están sometidos. Al final, el último refugio de gran parte de los artistas electroacústicos son las composiciones por encargo, la investigación teórica y la especialización académica de alto nivel”. Gabriel Brncic, “Guía Profesional de Laboratorios de Música Electroacústica”, 1998.
La Música Electroacústica en México encuentra sus orígenes en 1960 con la obra “El Paraíso de los Ahogados”, obra para cinta magnética que Carlos Jiménez Mabarak (1916-1994) compuso para la coreografía homónima de Guillermina Bravo (1920), y con la aparición del “Omnifón”, primer sintetizador construido por el ingeniero mexicano Raúl Pavón (1931), quien incluso se adelantó a los inventores estadounidenses Robert Moog (1934-2005) y Donald Buchla (1936). Sin embargo, el desarrollo de la Música Electroacústica en México no se inicia realmente sino con la creación del Laboratorio de Música Electroacústica, adscrito al Conservatorio Nacional de Música, fundado por Héctor Quintanar (1936) y Raúl Pavón hacia finales de la década de los años 60's, así como por la creación del estudio particular de Antonio Russek (1954), el cual, en 1978 se convertiría en el Centro Independiente de Investigaciones Musicales y Multimedia; después en 1990, fue establecido formalmente el primer Laboratorio de Electroacústica e Informática Musical en la Escuela Superior de Música fundada por Francisco Nuñez (1945) y Roberto Morales (1958).
“Escoger obras relevantes de distintas etapas históricas de la Música Electroacústica en México es una tarea harto difícil, así como es ardua la investigación acerca de lo que aconteció en nuestro país en el campo de la Música y la Tecnología durante las décadas de los años 60’s y 70’s, ya que no existió un centro de experimentación, producción, difusión y conservación de obras que haya funcionado de manera continua y apropiada a través de las últimas cuatro décadas y media de historia de este género musical en nuestro país”. Manuel Rocha, “La Música Electroacústica en México”, 2003.
En esta sesión radiofónica presentamos el trabajo de algunos de los compositores electroacústicos más importantes de México. Escucharemos obras para electrónica sola, compuestas por Rogelio Sosa, Sergio Luque, Rodrigo Sigal, Manuel Rocha, Guillermo Galindo, Gonzalo Macías, Carlos Sandoval, y Javier Álvarez.
La Música Electroacústica en México encuentra sus orígenes en 1960 con la obra “El Paraíso de los Ahogados”, obra para cinta magnética que Carlos Jiménez Mabarak (1916-1994) compuso para la coreografía homónima de Guillermina Bravo (1920), y con la aparición del “Omnifón”, primer sintetizador construido por el ingeniero mexicano Raúl Pavón (1931), quien incluso se adelantó a los inventores estadounidenses Robert Moog (1934-2005) y Donald Buchla (1936). Sin embargo, el desarrollo de la Música Electroacústica en México no se inicia realmente sino con la creación del Laboratorio de Música Electroacústica, adscrito al Conservatorio Nacional de Música, fundado por Héctor Quintanar (1936) y Raúl Pavón hacia finales de la década de los años 60's, así como por la creación del estudio particular de Antonio Russek (1954), el cual, en 1978 se convertiría en el Centro Independiente de Investigaciones Musicales y Multimedia; después en 1990, fue establecido formalmente el primer Laboratorio de Electroacústica e Informática Musical en la Escuela Superior de Música fundada por Francisco Nuñez (1945) y Roberto Morales (1958).
“Escoger obras relevantes de distintas etapas históricas de la Música Electroacústica en México es una tarea harto difícil, así como es ardua la investigación acerca de lo que aconteció en nuestro país en el campo de la Música y la Tecnología durante las décadas de los años 60’s y 70’s, ya que no existió un centro de experimentación, producción, difusión y conservación de obras que haya funcionado de manera continua y apropiada a través de las últimas cuatro décadas y media de historia de este género musical en nuestro país”. Manuel Rocha, “La Música Electroacústica en México”, 2003.
En esta sesión radiofónica presentamos el trabajo de algunos de los compositores electroacústicos más importantes de México. Escucharemos obras para electrónica sola, compuestas por Rogelio Sosa, Sergio Luque, Rodrigo Sigal, Manuel Rocha, Guillermo Galindo, Gonzalo Macías, Carlos Sandoval, y Javier Álvarez.
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